Secuestrados en Bolivia!!!

Secuestrados en Bolivia!!!

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No es fácil responder a la pregunta de cuál país nos gustó más.  Cada uno tiene sus particularidades, sus detalles, sus bellezas y sus historias, pero normalmente más de lo que las fotografías y las imágenes de cada lugar, tuvimos la oportunidad de llevarnos la amistad de un pueblo.  En Bolivia fue la excepción.

Como podrán haber reparado por las crónicas anteriores, Bolivia es un país fantástico lleno de lugares fascinantes para visitar.  Casi nada contaminada por el turismo, lo que dificulta bastante conseguir información y llegar hasta los lugares que se pretende visitar, pero también hace que todo sea más genuino.

Pero hay algo en este país que no está bien… su gente.  La amistad y el cariño que nos rodeó en todo el viaje de repente desapareció tan pronto entramos en Bolivia y sólo reapareció ahora que pasamos la frontera para Argentina.  Las personas son mal educadas y rudas, inclusive entre ellas, pero sobre todo con los extranjeros y diez veces más con los “gringos”.

Si en los anteriores diez países pudimos contar con los dedos de una mano las personas que de alguna manera nos respondieron de una manera menos educada o con alguna indiferencia, por el contrario, en Bolivia podemos nombrar las únicas personas que nos trataron decentemente y a quien tenemos que agradecer por no dejarnos con una imagen aún peor del país.  Gracias Carlos por habernos recibido tan gentilmente en Copacabana, gracias Ronald por la gentileza y por el apoyo en Potosí y, claro, al Sr. Luciano, un ángel que nos guió por los caminos bloqueados bolivianos.

Pero la cosa no quedó así y aún por encima tuvimos la mala suerte o tal vez la suerte de toparnos con una huelga que bloqueó todo el país.  Y, digo suerte, porque ir a Bolivia y no vivir uno de estos bloqueos, que se vuelven cada vez más frecuentes, es no conocer el país.
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De repente las entradas y salidas de las ciudades fueron cerradas por piquetes de huelga que con piedras, ramas, entre otras cosas, cortaron las carreteras y pararon el país.  De repente nos sentimos secuestrados.  No podíamos movernos y el conflicto no parecía tener fin.  Fuimos obligados a buscar una fuga, un hoyo por donde escapar.  Primero aprovechamos algunas rutas que estaban abiertas por carreteras de terracería para visitar algunos lugares imperdibles como, por ejemplo, la Ruta del Che.  Después un “cesar fuego” abrió algunas carreteras durante un fin de semana y nos permitió avanzar hasta Uyuni donde pudimos visitar el Salar y las bellezas naturales circundantes.

Faltaba la última etapa: llegar hasta la frontera con Argentina.

Pero, un problema más nos deparaba, ahora era la falta de gasolina.

Si ya en tiempos normales es difícil para un auto extranjero adquirir gasolina (pues por Ley la gasolina es vendida a los vehículos con placa de otros países tres veces más cara que a los nacionales, pero incluso así son muchas las gasolineras que simplemente se recusan a venderla), en este momento el bloqueo de las carreteras se había extendido también en algunas ciudades a las bombas de abastecimiento, por lo que el único recurso era el mercado negro o bolsas  negras, como aquí le llaman.  De diez en diez litros fuimos llenando el tanque y así conseguimos recorrer más un pedazo de camino.

Después de 12 horas conduciendo casi ininterrumpidamente ya estábamos a menos de 200km de la frontera.  Era casi media noche cuando llegamos a Tupiza.  Decidimos descansar para en el día siguiente pasar para Argentina tempranito.  Como nos habían dicho que Tupiza no estaba bloqueada, nos estacionamos en el centro de la ciudad, ya exhaustos.

En el día siguiente despertamos exactamente en medio de la confusión.  De un lado los bloqueadores y del otro un grupo de manifestantes que pedía fin de los bloqueos.

Al contrario de lo que nos habían informado, Tupiza fue la ciudad donde más sentimos la movilización de los manifestantes, pues si en las restantes ciudades los bloqueos estaban en los puntos de entrada y salida y, por tanto, fuera de la ciudad, en Tupiza estaban tanto en los accesos, como en el centro de la ciudad y, además de eso, había también contramanifestantes.

Tal como habíamos descubierto anteriormente y tal cual sucedía en muchos otros puntos en manifestación, los bloqueadores durante la noche bajaban la guardia y era posible encontrar otro punto abierto por donde quebrar el bloqueo.  Y fue así que más una vez pudimos emprender los últimos kilómetros hasta la frontera.

Llegamos a la frontera ya cerca de las 22h, o sea, muy cerca de la hora de cerrar.  Pero los argentinos también no nos facilitaron la entrada en el país.  Era necesario obtener un seguro para la combi, pero a esa hora no había ninguna aseguradora abierta donde adquirirlo.  Tuvimos que regresar a Bolivia para pasar la noche (tenemos por lo tanto sellos de entrada y salida en Bolivia y Argentina para dar y vender).

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Al día siguiente las cosas no mejoraban.  Encontramos 3 aseguradoras abiertas, pero ninguna vendía seguros para autos extranjeros.  Intentamos comprar un seguro en Bolivia, pero la aseguradora más cercana estaba a seis horas de distancia.  Fuimos a hablar con la Cónsul de Argentina, pero como era sábado no estaba.  Ya prácticamente habíamos desistido de entrar en Argentina, pero decidimos hacer un último intento.

Les explicamos a los señores de la Aduana que no era posible que no nos dejaran entrar por no tener un seguro que nadie nos vendía, y de repente, como si una luz milagrosa iluminase sus mentes decidieron que teníamos razón y nos dejaron pasar haciéndonos, simplemente, prometer que en las próximas ciudades capitales de distrito compraríamos el seguro.

Y así fue que dejamos atrás la secuestrada Bolivia que nos había también secuestrado a nosotros.

Finalmente, LIBERTAD!!!!

 

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5 thoughts on “Secuestrados en Bolivia!!!

  1. No se cómo llegué al blog, creo que por otro blog, pero wow! Qué diferente perspectivas que tenemos.. hace 3 semanas que estoy acá y jamás los bolivianos me parecieron maleducados, sino todo lo contrario..súper educados y formales, atentos.. cómo varían las percepciones, no?

    Saludos!

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