Esta Vaina está Chevere

“Esta Vaina está Chévere” significa algo como “Esta cosa esta padre” o “Esta cena esta buenísima”. Así nos recibieron por todo Panamá.

Camino a las águas termales

Picnic en isla privada 🙂

En Boquete, después de nuestro paseo por las tierras del café, fuimos hasta las aguas termales cerca de Caldera, donde después de una caminada de poco más de media hora rodeados de montañas verdes y atravesando algunos ríos y riachuelos, llegamos a un pequeño paraíso.  Una pequeña quinta muy bien cuidada con unas pozas de agua calientísima.  Estas son las caminadas que más nos gustan, suaves y con recompensa en el final.  Que agradable es dejarse “cocinar” en estas piscinas naturales calentadas por la actividad volcánica, vestigio aún presente de lo que fue el pasado geológico de estas tierras dominadas por el volcán Barú.  Después de esta agua casi hirviendo, nada mejor que un clavado en aguas frías del rio que pasaba al lado, para refrescarnos de ese tiempo pasado en baño maría.  Bien relajados, abrimos entonces la mochila y, casi en medio del río, encima de una roca gigante -nuestra pequeña isla privada- montamos el picnic.

Un abrazo con segundas intenciones

El único problema de ese día fue la simpática Chita, una changa que se reveló una muy astuta amiga de lo ajeno.  Después de dejarse conducir por Sol, la abrazó solamente con el objetivo de llegar a la mochila para llevar lo que pudiera.  En su primera tentativa fue descubierta, pero eso no la desanimó y en cuanto estábamos en una de las pozas, logró robar una de las botellas de agua de 1.5L que llevábamos, la abrió y la bebió toda.   A partir de ahí, nos pusimos mucho más atentos y, créanme, no fue nada fácil evitar que nos robara todo el almuerzo.  Al final, no era tan simpática como parecía, pero si mucho más experta y mañosa de lo que esperábamos.

Al início de la caminata, después de un despertar madrugador

En el día siguiente, nuestro último día en la provincia de Chiriquí, realizamos otra caminata, esta vez un poco más complicada que el día anterior, pero incluso así no muy difícil.. podríamos clasificarla como ideal para principiantes.  Como dejó de llover en estos últimos 2 días, el camino estaba mucho menos fangoso y por eso mucho más fácil de lo que estaría un par de días antes.   De cualquier manera son cerca de 12km, ida y vuelta, con un desnivel de alrededor de 700m en una subida que pasa por 3 cascadas y que termina en los 2200m.  El lugar se llama Cascada Misteriosa.

De nuevo, tal como nos pasó en las aguas termales y tal cual nos había pasado en muchos de los lugares que visitamos durante el viaje, hicimos la subida solos y al final también nos reservamos un premio bien merecido:  la cascada no.2 a nuestra entera disponibilidad, solo para nosotros, para refrescarnos incluso simplemente tal cual llegamos al mundo, si así lo quisiésemos… un sentimiento bastante agradable de libertad y de desprendimiento total.

tela araña y la humedad siempre presente

Sin embargo, ya que la ciudad estaba a mas de 500km de distancia, decidimos parar en el camino para pasar la noche.  Al pasar en la carretera, más o menos a 100km de la ciudad, después de pasar por tantas playas, vimos una placa que apuntaba para Playa Corona y decidimos entrar.

Recorrimos la angosta calle que te lleva hasta el Océano Pacífico buscando una casa o finquita donde pudiéramos pedir hospedaje.  Ya casi al final de la calle no vimos ningún lugar que nos convenciera y decidimos regresar.

A medio camino de regreso fuimos sorprendidos por una combi westfalia verde que venía en dirección a nosotros saludándonos.

Despidiendonos de Erick

Erick, dueño de esa combi, estaba en la terraza de su casa cuando escuchó el sonido de un motor enfriado por aire, corrió hasta la calle donde avistó a Amália Frida y rápidamente se metió en su “Subito” intentando alcanzarnos.

Cuando nos alcanzó, prácticamente ni necesitamos de contarle nada, pues inmediatamente nos ofreció su casa para que pudiéramos pasar la noche.  Y que buena noche pasamos en su compañía.  Preparamos un Arrocito Oriental, bien regado con unas cervezas Atlas súper heladas.  La noche continuó con una conversación muy “chévere” donde tuvimos el gusto de compartir lo último de nuestra botella de Mezcal, así como la última botella de tequila que trajimos de México con alguien que les dio tanto valor como nosotros mismos.  Erick también nos preparó unos champiñones en vinagreta, receta de su mamá, que estaban deliciosos sobre todo acompañados de un ron local, Abuelo, según Erick, el mejor ron de Panamá.  No sabemos si es el mejor, pero de que es bueno, es bueno 🙂

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Playa Corona

A pesar de todas las dificultades, el destino continúa a sonreírnos y a sorprendernos, pues es demasiada coincidencia que hayamos decidido entrar exactamente en esta callesita que pasaba en la casa de uno de los pocos dueños de combi que existe en este país, dándonos a conocer una persona tan interesante y simpática como lo es Erick y sus amigos.  Creo que basta que les digamos que él es operador de cámara de Survivor, para que puedan imaginar las historias que tiene para contar, así como las fantásticas fotos que tiene, tanto de los lugares paradisíacos de las filmaciones, como de los “backstage” de las mismas.  Fantástico.  Ya ahora le preguntamos, y el nos garantiza que todo lo que vemos en la serie es realmente verdad y no manipulado o inventado.

Sunny Panamá

Y la playa… qué decir de la playa.. Sorprendentemente es muy raro escuchar hablar o leer cualquier destaque sobre las playas de Panamá, sobre todo de lado del Pacífico, por lo que nuestra expectativa sobre las mismas era bastante baja.  Pero fuimos sorprendidos muy positivamente por arenas blancas rasgadas por trazos negros brillantes como un espejo.  La influencia volcánica de la zona dejó esta parte de la costa llena de un polvo negro metálico, que cubre la superficie de la playa con manchas negras.  Con la ayuda de un imán es, incluso, posible separar el metal de la arena.

Rio, Mar y Playa

Para completar el escenario la playa es atravesada longitudinalmente por un río que durante la marea baja crea una playa a la que se sigue otro arenal desde el río hasta el mar, pero que durante la marea llena se deja inundar completamente y se une así al mar transformándose en uno solo.  Y, dicen los panameños que esta es la playa fea!!

Las arenas de color caribeña rodeadas por palmeras y tanta otra vegetación casi nos hacían olvidarnos que estábamos en el Pacífico, y la verdad es que el Caribe está solamente a 50km de distancia y, cuando pensamos en este istmo que separa estos 2 Océanos sentimos siempre una sensación que se puede describir tal vez como de humildad, sabiendo que de alguna manera el Hombre consiguió superar esta dificultad que implicaba la conexión de estos dos mundos que estaban destinados a ser solamente intercomunicados en los lugares más recónditos y alejados de este Continente Americano por viajes que implicaban millares de kilómetros y que de repente se puede reducir a una navegación de poco más de 50km, en una de las obras de ingeniería más complicadas alguna vez ejecutadas por la Humanidad y que en breve plazo comenzará con obras de ampliación.

Canal de Panamá – Puente Centenário

Hoy pasamos por la primera vez por el Canal y, viendo los enormes navíos que lo atraviesa y como paisaje de fondo una metrópoli impresionante, inmediatamente entendimos porqué bautizan esta ciudad como “la Miami de América Central”.

Pero, más tarde tendremos la oportunidad de darles a conocer un poquito mas de esta urbe tan fascinante y también de esta familia Gordon Martínez que ya en el 1er día que nos recibió nos dio tanto…

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