Little Corn Island, Nicaragua

Little Corn, al contrario de su hermana mayor, respira paz y sosiego.  No hay un solo vehículo motorizado en toda la isla, por lo que hace más de una semana que no escuchamos ningún claxon, lo que es realmente un descanso para los oídos.

Imaginen un pedazo de selva rodeado por una franja de arena blanca y al rededor un mar azulado, cristalino, casi transparente hasta perder de vista… así es Little Corn.

Este pequeño paraíso es aún destino de pocos y, está por eso, en un estado prácticamente virgen.  Para colmo, llegamos en época baja, por lo que no vimos más de 20 turistas en todo el tiempo que aquí pasamos.

El tiempo aquí pasa despacio y la palabra clave es disfrutar.  La isla estuvo sin electricidad cerca del 80% del tiempo que aquí pasamos y casi ni lo notamos.  De hecho, sólo hay electricidad en la isla por las tardes, y como se descompuso una pieza del generador.. ni si quiera eso.   Internet, solo en algunos restaurantes o bares que cuentan con un pequeño generador que funciona a base de gasolina, por lo que, sacrificio de sacrificios, para mandar un mail, es necesario por lo menos tomar una cervecita bien fría o una de las decenas de cocktails que preparan en la isla, sobre todo con ron y jugos naturales.

Sé que no lo van a creer, pero aquí les va el precio de un pedacito de paraíso: una cabaña prácticamente sobre el mar de Caribe, incluyendo 2 cocos frescos por día, acabados de sacar de la palmera más próxima, e incluso con lecciones de cocina “Island Style” dados por Steadman (el dueño de las cabañas), por únicamente USD$8 por noche… Qué tal?!?!

De hecho, la mayor parte de las comidas que comemos en la isla, fuimos nosotros mismos que las cocinamos.

Teníamos como estufa, una banca de madera donde, entre unas piedras y por debajo de unas varas de acero, se cocina solamente con leña, lo que hacía un tanto más lenta la preparación, pero a la final, bastante buena.  Ahí asamos pescado y langosta fresca, acabaditos de pescar a unos 40 o 50 metros de la costa.  También aprendimos a preparar el famoso arroz de coco isleño, así como “tostones” y “tajadas” de plátano macho o la deliciosa fruta de pan.

Además de leer, nadar, o simplemente pasar 3 horas en remojo en este mar delicioso o tomar baños de sol, las actividades acuáticas como snorkel o buceo son altamente recomendables.  Rentar un equipo de snorkel cuesta USD$5 por día y permite ver una inmensidad de peces de todas las formas y colores, caracoles y, en un día con suerte, algunas tortugas y tiburones enfermera.  Aún así, no se compara la fauna que pudimos encontrar cuando hicimos lo mismo en Belice.  Ahí el arrecife está protegido y la pesca muy controlada, entonces la cantidad de vida subacuática es bastante más rica en calidad y en cantidad.  Sin embargo, aquí en la isla, al contrario de lo que sucedía en Belice, sales del mar y lo más común es que te ofrezcan pescado, langostas o caracoles, e incluso muchas de las veces gratis y sin cualquier intención de trueque, por lo que la menor fauna encontrada debajo del agua es altamente compensada por la que te ofrecen fuera del agua.

Aprendimos que la naturaleza en este lugar provee todo lo indispensable para vivir.  Dos o tres horas en el mar en una lanchita son suficientes para pescar peces de todas las formas y colores, así como unas cuantas langostas y caracoles enormes, dignos de un manjar de reyes.  Por toda la isla, cualquier camino está delineado por árboles de fruta: cocos, plátanos enormes, mango, fruta de pan, aguacates, limones…. Del coco se extrae el agua, pero también se puede comer su carne, extraerle el aceite de coco o simplemente rayarlo o fritarlo y es delicioso en cualquiera de sus presentaciones.  Los plátanos, crudos o fritos, verdes o maduros pueden ser un acompañamiento o postre.  La fruta de pan es algo absolutamente delicioso… imaginen las mejores papas fritas que ya comieron, remojadas en yema de huevo estrellado y ahora multipliquen ese sabor por 1000 y aún asi estarán lejos de imaginar que tan bien saben estas cosas.

Agua!.. son varias las maneras de obtener agua dulce.  La más abundante es simplemente cavar un hoyo de metro y medio de profundidad a cerca de 10 metros del mar y la propia arena filtra el agua salada y la transforma en agua dulce.  La otra es aprovechar el agua de la lluvia, a través de una especie de embudo y usando, por ejemplo, un tejado, se encamina la fuente pluvial para un barril tapado por un paño fuerte que servirá de filtro residual y, tenemos agua potable.

Pero, aún más extraordinario es el fenómeno del cangrejo: poco después de la puesta del sol, basta conseguir una silla confortable y una linterna y, esperar por los cangrejos gigantes que por las docenas empezaran a pasar en dirección al mar. Después, solamente es una cuestión de juntar todos los que quieras en un bote e ya tienes la comida y/o cena del día siguiente. Mejor….?!?! Solamente si se cocinaran solos.

Estamos ya prácticamente partiendo y, a pesar de que es muy difícil, incluso con imágenes describir la paz que se vive en esta isla, aquí les dejamos algunas para que puedan tener por lo menos una idea de lo que es este pequeño Edén.

Conclusión final: lugar altamente recomendable para quien quiera pasar unos días de simplicidad, en contacto con la naturaleza y con el mar, donde el único “Hotel con Todo Incluido” es la propia naturaleza y, por eso, ni siquiera es necesario usar pulsera.

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